Una vez un niño se acercó a mí y me pregunto que si los niños éramos buenos íbamos al cielo. Sinceramente le contesté que no lo creo, pero de otra forma le hice ver, que la vida se maneja a través de ilusiones, aunque sean insignificantes, pueden facilitarte la vivencia. Me cogió la mano y me llevo al parque. Balancéame, quiero tocar las nubes y volar. Desplegó sus alas ocultas, y logró tocar con su dedo el dulce algodón blanco, que flotaba en un lago azul caribeño. Llego, llego. Qué fácil es engañarse, qué fácil es ser feliz.
Simplemente, excelente... me encanta.
ResponderEliminar:D me alegro
ResponderEliminar