Estoy cansada, de que cada dos por tres el mundo se me eche encima. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Nada. Si piensas, mal porque piensas y recuerdas. Si no piensas, mal porque lloras. Y si no lloras, pero aun. Soy débil, como cada uno de vosotros en un momento así. Intentar hacerse el valiente, es absurdo. Esto puede conmigo y siempre podrá contra mí. Suficiente es estar donde hay que estar y poder soportar. ¿De qué sirve un esfuerzo, si no sabes cómo hay que darlo? ¿De qué sirve abrazar a ese alguien que lo necesita, si no sabes qué pensará? Sin embargo, es indiferente a mis ojos, si me equivoco… ¿Qué más da? En este momento, eso no es lo importante, ahora, lo importante es que ellos no se confundan, que no se equivoquen por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario