Amanecer cada mañana pensando siempre en lo mismo, levantarte de la cama y no ver nada más que nada. Caminas subiendo esa cuesta interminable que se formó dentro de tu cabeza, que por cada acierto que das subes un paso y por cada numeroso error, bajas tres. Cuando consigues llegar arriba, te encuentras con un enorme cañón, tan difícil de saltar, que retrocedes a base de errores. No aprendo, sigo sin aprender, mi ineptitud, mi ignorancia y mi orgullo, incluso ese toque de arrogancia, hacen que conseguir algo se vuelva un sueño, tan lejano, que es difícil de ver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario