Nadie será como tú, fuiste única y seguiras siendolo.


¿Nunca te ha pasado que quieres decir algo y te lo callas por cobardía? Cuando tienes delante a una persona que se despide de ti y piensas “te quiero”, pero no lo dices y cuando se va, el remordimiento de no habérselo dicho se cosecha dentro de ti. A mí me pasó una vez, fue mi última oportunidad, ya no la volvía ver más y se fue sin saber cuánto le quería. Ya no sirvieron de nada las lágrimas, los llantos, las palabras… ya no, ya no estaba, ni volverías a cruzar una mirada más con ella. ¿Cobardía? Maldigo a la cobardía. ¿Por qué apareció en ese momento tan inoportuno? No la abrace, ni la bese, ni la dedique palabra alguna, tampoco conocía el después. Ahora solo quedan los intentos de comunicación con una foto en blanco y negro, de la cual no adquieres respuesta, ni gesto alguno que te pueda hacer pensar, gracias por escuchar.  Pese a eso, yo sigo encaprichada en que algún día te volveré a ver y te podré decir todo eso que nunca te dije y debía de haberlo hecho. Tu recuerdo siempre está presente. Te recuerdo con tu camiseta de rayas rosas de diferente grado de tonalidad y con fondo negro, y esos vaqueros azul claro, con tus zapatillas que te hacían pisar firme. Exactamente te recuerdo con una sonrisa apoderándose de tu cara y sujetando en la mano un paño de cocina, claro está que no se me olvidan todas esas alhajas que siempre llevabas encima. Las risas que siempre eran las protagonistas de bellos momentos que por desgracia han pasado a tener el nombre de recuerdos. Esa paella que desde pequeña quise aprender a hacer, pero no una cualquiera, no, yo quería hacerla como tú, con ese empeño que ponías para que fuera el mas exquisito manjar, que por cierto siempre lo conseguías. Tus manías del cuchillo, siempre el cuchillo de la “horquilla” o la manía de sentarte en una banqueta, siempre en esa banqueta blanca de la cocina. ¿Te acuerdas esa excursión que hicimos a la cascada? Que ritmo llevabas, nadie te paraba, es algo que te caracterizaba y te sigue caracterizando. Para mí siempre serás esa persona que pisaba fuerte, que no se dejaba influenciar por nada, aquella que ponía motes a todas las personas del mundo, que no paro de luchar hasta que ya no puedo más, pero lo más importante para mí siempre serás tú. ¿Y por qué tú? Porque nombres como el tuyo habrá millones, pero tú, es solamente una persona en el mundo. Ese tú que se fue y de vez en cuando me visita cuando duermo. ¿Te puedo hacer una pregunta?... ¿Por qué? Por favor que no se te olvide contestar desde donde quiera que estés.
Te quiero.


2 comentarios:

  1. Existen muchos momentos en los que no se dice "te quiero" a tiempo. Pero no solo es tener el valor de decirlo sino de aceptarlo, pues existe gente que cuando se lo dicen actuan como si oirlo fuera un tabú.
    Se dice que hay que actuar por impusos pues a veces razonar las cosas añaden cobardia al resultado, tu has dado un grito al viento y has eliminado la cobardía. Espero que más de uno aprenda de ello.

    ResponderEliminar
  2. Tambien hay muchos momentos en el que "te quiero" no llega a tiempo. Gracias.

    ResponderEliminar