Ring, ring... ¿si?

Como puede ser que en cada foto que paso de mi álbum esta tu huella. Esa huella que dejaste marcada en cada folio en blanco, en cada esquina, en cada rincón, en tu paso a las nubes… La vida es tan injusta como difícil de pasar, se lleva a todos aquellos que se merecen un lugar en este planeta, además del lugar en mi corazón. No me asusta recordarte, ni seguir pensando que aún estas ahí cuando abra la puerta al timbre que sonó. Tras esa puerta, la pareja se rompió y tan solo queda uno, que trae con toda su ilusión, fuerzas como de los dos. Todos alguna vez rechistamos por injusticias, por casualidades y fraudes, pero ahora, ahora da igual lo que hagas o sientas, ni el encarcelamiento a ese mal encantamiento, ni la supresión de los malos hechos, ni siquiera la falsedad del bien estar pueden devolverme a mí una parte de mi vida, que con mucho cariño te di para que te la llevaras al fin del mundo. Parece que cuando la lluvia cae, eres tu expresando tu gratitud, diciendo un lo siento a cada momento que pasas lejos de nosotros, el sol una fuente llena de fuerzas que nos dedicas cada día soleado y la tormenta junto con la nieve y el granizo, un os quiero, os echo de menos y siento no volver, pero no encuentro la forma de regreso, pues una vez que subes es imposible bajar. Cada canción triste, cada momento a solas, cada te quiero me trae a mi mente tu rostro, ese rostro bello que hasta el último segundo no dejó de serlo y estoy segura que aún tienes esa bella sonrisa como principio y final de cada frase, ese punto y aparte, pues tus palabras y frases, tus pensamientos y felicitaciones jamás terminarán. Todos caemos ante un momento de flaqueza, todos lloramos por recuerdos, todos lloramos por cosas que desaparecieron de tu vida, pero todos diferenciamos entre un adiós y un hasta pronto. Para mí un adiós es una forma de decir, gracias por largarte de mi vida, no vuelvas jamás y un hasta pronto, es un… espero volver a verte, pues cada momento que he llegado a pasar contigo ha sido una inversión que me ha causado grandes beneficios, pues la felicidad se me escapa de los bolsillos. Muchos acceden a preguntar si es la tristeza lo que hizo hacerte llorar, si es la melancolía o el echar de menos los que inundan tus ojos; no, tan solo es una expresión para decir que estoy contenta de haber tenido una abuela como ella, que es una pena que no pueda volver a tocar sus manos, su cara al rozarla con mis labios y compartir carcajadas y sonrisas, aparte de todos los recuerdos, que ahora tienen su nombre. Sé que mis gritos de reclamación y de frustración, mis te quiero,  mis abrazos a la nada, jamás recibirás nada, parece ser que el cartero perdió mi dirección y no pasa a recoger mis cartas, porque dice que la dirección hacia las nubes no existe y que cree verme loca, pues no hago más que susurrar tu nombre a mi mente esperando una explicación a todo lo que quiso acontecer. Tan solo uno se puede dar por vencido cuando su alma se para, pero de momento la mía más que nunca funciona a la perfección y seguiré luchando por mí y por tu injusta despedida. Aún me acuerdo, tumbada en la cama resoplando ya que los dueños de la casa no aparecieron en toda la noche, escuche un “ring” del teléfono… Mi hermano contesto… Jesús, ¿a qué hora es el entierro? Mi oído pareció agudizarse aquella mañana, prefería haberme dormido para siempre antes que enterarme de aquello que me acompañará toda la vida. En el salón, un puzle sin acabar. La noche alcanzó mis ventanas, tras un largo día de penas quise terminar el puzle con miles de gotas resbalando mi cara. Te acabas de marchar al fin del mundo y ya te echaba de menos, como si te hubieras ido de mi vida… para siempre.

Mamá, abre, es la abuela.

1 comentario:

  1. Con el corazón en un puño, con las lágrimas en los ojos... sólo te puedo dedicar el mayor abrazo que hayas sentido en tu vida. Y te lo voy a dar.

    Para mí, gracias a ti, fue, es y será una persona especial. Nadie habló tan bien de ella como tú.

    Lo has dicho tú todo. Me ha emocionado el texto... fuerzas, y con la cabeza alta, por mucho que a veces golpeen en lo más hondo. Eres una chica con valor.

    Te quiero. La quiero. Desde aquí, le pido al cartero que no falle, y que la envíe un beso grandísimo.

    ResponderEliminar