En un rincón, de mi cama, lamentándome de tantas cosas sin hacer, golpeando esa estúpida pared formada en mi cabeza, que no me deja pasar más allá. Gritando histérica mi propio nombre añadiendo un “¡idiota!” y apretando fuerte los dientes. Leyendo mis propios ojos frente a un espejo, que te muestra la cruel realidad. El escritorio, empapado de fino cristal en forma de lágrima, decido coger ese rotulador con el que escribía tus cartas, me acerco a la ventana y mancho el cristal con un “déjame”. Me miro las manos, manchadas de recuerdos y canciones de amor… Me caigo en este vacío tan grande, mis pies rozan el suelo y mi cara apoyada en la pared. Miro hacía mi pintura y susurro lentamente: por favor, déjame, vete, vete de aquí.
Solo estaba yo.
Me encanta!
ResponderEliminarA veces, leyéndote, me siento identificada, por ejemplo, aqui...
Te quiero!
Si en el fondo somos iguales :)
ResponderEliminarTequiero:)
Lo cierto es que eres de las poquitas personas que me entiende realmente bien.
ResponderEliminarEres genial mi niña.
Te quiero :)
Tu igual cariño :)
ResponderEliminarsabes que somos compatibles jojojo
Lo sé.
ResponderEliminarPor eso no me cuesta contarte las cosas, sencillamente llego y... ya :)
Gracias enana.