Zapatos descoloridos.


Fue gracioso como subiendo al bus, me encontré a un viejo historiador con pinta de navegante entre sueños. Puestos, unos zapatos con punteras desgastadas, una abrigo del color del trigo y un pantalón a juego con nada. Una barba de por lo menos hace meses, un sombrero roto y una vida entera recorrida. Es curioso como con tan solo una primera vista puedes llegar a conocer a la gente, yo con mi ipod entre las manos y el con la vida que se le escapa entre ellas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero me recordaba a aquel hidalgo que protagonizaba historias alocadas, ese dichoso Don Quijote que me estreso durante varios días con sus novelas, que jamás entenderé. Tenía pinta de Alonso Quijano, con una armadura poco ceñida, pero con la misma imaginación que Cervantes al continuar con su obra.

Sin embargo, pese a su pobre subsistencia, era rico… rico en saberes y sentimiento.

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