Es increíble como para aliviar un malestar, debes tentar a la suerte o a la mala suerte y que te toquen o no, cien mil males estales más, por y para aliviar uno. Te pones a leer el prospecto de una pastilla más pequeña que un pendiente y tus pupilas parecen enfocar tan solo a aquellas palabras claves para poderte sentir mal, pues todo es psicológico. Para poder salvar a una persona, tienes que matar a cien como él. ¿Tiene sentido? Bueno, todo esto se resume en que tan solo un porcentaje mínimo sufre dichos trastornos después de ingerir tu pastilla letal. Pero vamos que tú sigues tomándolas hasta aliviar tu dolencia y si vienen más, ya te mandarán otro castigo.
Un mal, lleva a otro mal y un bien, acabará en un mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario