Corcheas, fusas, negras.


El silencio envuelve el salón. Un salón que rebosa de gente la cual sin parpadeo alguno escucha como las notas van acariciando sus oídos. Silencio que se rompe con el teclear del piano. Una melodía mágica sacada del pensamiento de un hombre que marca su corazón entre los pedales. Poco a poco el sonido entra en sueño y su voz decayendo. Un último golpe y finalizó su carta. Un hombre de aspecto robusto, con barba oscura como el más profundo océano y una mirada penetrante, pantalones a raya y americana con puños cortos dejando ver una camisa a juego con lo puesto. Dejándose llevar aplaude y con él, toda la multitud que cubría el salón. En el escenario un pianista orgulloso de haber explicado a la gente lo que se siente al escuchar y un piano viejo lleno de historia.

Cuando se aprende a escuchar, aprendes lo mejor de la vida… los secretos de su interior.

1 comentario:

  1. ...y los secretos del interior son tan sólo mostrados a las personas que lo merecen. Como tú.

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