Sí, no, tal vez.


Cogiendo el camino, la lluvia moja las ventanas, se difuminan las gotas. Música cariñosa que acaricia mis oídos haciéndome recordar tiempos pasados que se acuestan conmigo cada noche. Nunca sabré si es lo correcto, pues no hago más que pensarlo y no consigo fijar mi pensamiento en un monosílabo. Muchos dicen que a lo loco se vive mejor y que si no arriesgas no ganas, pero muchas veces arriesgué y la caída fue demasiado grande como para recuperarse del susto. El tiempo pasa, la lluvia me quita de ver la carretera que me lleva a mi destino. Los nubarrones parecen quedarse y el sol, se acoge a si mismo entre la nada.
La fuerza no es tan solo poder levantar la tierra, si no aguantarla dentro de ti y tener suficiente voluntad para afrontar las sucesivas curvas de esta carretera fría y húmeda, empapada por la tormenta que deje y posiblemente vuelva.

Ojala la lluvia me ahogue entre sus brazos.

1 comentario:

  1. Conoces mejor que nadie mi monosílabo escogido. Pero esta vez añadiré un más: tú. Tú eres la razón de todo, tú eres el por qué de los actos, tú eres la ilusión, tú eres la sonrisa, tú eres los ojos en los que fijarse, tú eres todo eso, y mucho más.
    Te podría escribir párrafos y párrafos, pero eso queda entre nosotros.

    Ojala la lluvia me guié y me ahogue entre tus brazos, y me quede ahí, sin separarme jamás.

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