Supongo que lo más bonito que nos da la vida, es ella misma, la propia vida. Tenemos la sana costumbre de dar más peso a todos esos malos recuerdos, en vez de dárselo a los grandes momentos. Obtendrás como resultado tan solo un gran charco lleno de tus lágrimas. Si vas acumulando todos esos malos ratos, al cabo de todo un largo camino tan solo recordarás lo malo y habrás desechado todo lo que te hizo feliz. Cuando tengamos que cerrar los ojos y hundirnos en un profundo sueño, quiero soñar con recuperar cada uno de esos pequeños recuerdos que me hicieron feliz y romper todos aquellos que se opusieron a continuar mi camino. La frustración, el llanto, la rabia… jamás, jamás podrán con una de mis grandes sonrisas que las personas más cercanas nos regalan cada mañana. Quiero saborear cada instante. Me fundiré en un gran abrazo con el mundo y le susurraré al oído: gracias por hacerme vivo.
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