Pero la tierra... se mueve.


No sé, a veces me siento como una fría noche en medio de un día caluroso. Llena de porqués e interrumpiendo algo magnifico. La verdad, sigo sintiéndome como una idiota al ver todo lo que me rodea y sigo encaprichada en que mi vida puede llegar a ser preciosa, pero… pongamos los pies sobre la tierra. Muchas veces nada más amanecer estoy pensando en que llegue la noche, simplemente para poder soñar algo que me haga creer que todo puede cambiar, para poder ponerme esa sintonía que anima el corazón y cerrar los ojos, para poder pensar con más facilidad en todas esas cosas que aturden mi cabeza. Ahora, la noche llena las calles y la luna llena crea y decora un cielo negro, oscuro. Mientras, yo, escribo intentando aliviarme y preguntándome que será eso de lo que todo el mundo habla, todo eso que deriva de la felicidad y el dichoso amor inexistente. Cada paso que doy me pregunto porque lo doy, cada lágrima, cada sonrisa, cada gesto me pregunto si valió la pena y sobretodo me pregunto si vale la pena seguir insistiendo en poner a cada persona en el lugar que se merece.

Pero la tierra… se mueve.

2 comentarios:

  1. Tan sólo decir una cosa... cada sonrisa tuya, cada gesto, merece la pena. No cambies. Paso firme.

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  2. Aun así, lo dudo y no poco, sino mucho.

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