Está claro que a lo largo de todo ese camino, se toman varias decisiones. Muchas de ellas dan lugar a un caos en tu cabeza e incluso cascadas dentro de tus ojos. Otras muchas son aciertos que te empujan a subir tu optimismo. Y otras que ni van ni vienen, tan solo son... decisiones. Bien, he podido tomar muchas, la primera que tomé fue la de ser feliz y la segunda, la de hacer todo lo posible para mantener mis ideales en pie. Pasado un tiempo y ya con una edad suficientemente madura, las decisiones se van cargando de responsabilidades y de consecuencias, por lo tanto no se toman a la ligera. Pero todas ellas se basan en las dos primeras, ser feliz y mis ideales. Ahora mismo, están desbordadas y no siguen su cauce, asique…
Os regalaré unas zapatillas de ballet para que os vayáis a la mierda de puntitas.
Metaforear, mi nuevo hobby.
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