Carpe diem.


En lo único que verdaderamente puedes creer, es en ti mismo.
Pasaste de creerte cada palabra falsa de las bocas de la gente, dejaste de creer que la vida es fácil y fuiste capaz de comprobarlo por ti mismo, viste que no a todo el mundo le corresponden los mismos derechos y te opones adelantando tu voz por encima de los demás, aprendiste que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, averiguaste que no tienes un lugar fijo y apenas eres estable con tus sentimientos, sentirás el dolor y el engaño en tu propia piel, arrojarás miles de objetos contra la pared gritando pensamientos, serás capaz de tomar decisiones con las que casi nunca acertarás, no creerás en nada que no puedas palpar, estudiaras las reacciones de cada persona al decir la verdad con puntos y comas, comprenderás que tres negaciones seguidas es como una afirmación, llorarás por cosas sin apenas importancia y te derrumbarás con aquellas que verdaderamente la tienen, verás como la vida pasa tan rápido que apenas podrás comprobar cada una de estas frases y cuando te quieras dar cuenta, la vejez te habrá cubierto por completo. Enfádate, conténtate, llora, ríe, siente, padece y salta, grita, susurra, niega, afirma y sobretodo… vive.

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