Cada uno vivimos con una serie de preguntas que posiblemente no tendrán respuesta. Convivimos con la intriga de sus respuestas. ¿Por qué existimos? Estoy segura que esa pregunta ronda por tu cabeza en algún momento de esta respuesta, pero… ¿Te deja conciliar el sueño? Yo diría que sí. Y ¿Por qué? Porque el ser humano centra todo su apoyo, intriga y curiosidad en cosas sin apenas importancia. Es posible que te quite el sueño un examen que tienes cercanamente ¿y qué hay de la desnutrición? ¿Y de lo mal que están repartidos los bienes? Y así una larga lista de preguntas preocupantes, las cuales solo captan tu atención cuando son leídas por ti. Así se demuestra que la mentalidad del ser humano es tan deficiente que podríamos vivir sin preguntas y sin respuestas. Si todos quedáramos en vela a causa de preguntas inteligentes todo este patético mundo cambiaría ¿por qué? Porque crecería nuestra mentalidad a causa de la necesidad del sueño y cada uno pondría su huella para conseguir una respuesta a esa gran pregunta. También es cierto que estas preguntas no se deberían de generar si los cuatro egoístas que manejan el cotarro miraran más allá de sus fosas nasales. Esos que se ríen en nuestra cara y nosotros como deficientes los seguimos dando nuestro apoyo para que se conviertan en líderes. Todo esto es tan absurdo… ¿De verdad pensáis que si el liderazgo no existiera todo sería un caos? Bajo mi punto de vista prematuro pienso que si esas mentes sucias y criticonas no existieran, tampoco existirían esas preguntas que pasan desapercibidas incluso para los dueños del mundo. Pero vamos que esto seguirá así hasta que regresemos a la Prehistoria, ya que no tardaremos mucho en comernos unos a otros.
¡Ah! Recuerdos al líder del Gobierno.
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